Según un estudio de la consultora estadounidense Nemertes Research, el crecimiento de la demanda exige un aumento del 65 % de inversión en infraestructura. De lo contrario, los usuarios podrían empezar a sufrir cortes en el servicio en aproximadamente 3 años.
De acuerdo a la evaluación realizada, los proveedores deberían invertir entre 42.000 y 55.000 millones de dólares -alrededor de un 65 por ciento más de lo que está previsto en los planes actuales- para elevar la capacidad.
El principal problema es que la infraestructura actual no puede cubrir la creciente demanda de conexión a Internet de banda ancha, señala el informe, que advierte además que la situación será especialmente preocupante en Estados Unidos.
Via | Clarín.com
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